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Crónica de un novato sobre la salida trail del Gorbea del pasado sábado 28-01-2012:
1ª Parte: Ascenso al Gorbea y descenso a las canteras de Murua.
7,10 de la mañana. Parking de Murua. Aún es de noche. Comenzamos a subir en plena oscuridad. El ritmo inicial es tranquilo para ir adaptándonos a los duros repechos que nos vamos encontrando. A medida que vamos ganando altura va asomando la nieve. En pocos minutos, los 5 corredores, los 5 aventureros, poco a poco vamos siendo invadidos por nuevas y emocionantes sensaciones. Madre mía, esto es alucinante, espectacular, indescriptible… esto es pura aventura. La climatología acompaña, ni lluvia ni viento, el frío va desapareciendo a medida que nuestros cuerpos van entrando en calor, los 5 frontales rompiendo la oscuridad iluminan la pista cubierta con un fino y precioso manto de nieve, a lo lejos una vista espectacular con una interminable hilera de luces delatando la presencia de Gasteiz, el cielo, el camino, las piedras, los arbustos, los arboles, todo parece más bello bajo los finos halos de luz de nuestros focos. Una maravilla nos rodea. Estamos subiendo grandes y duras cuestas pero me siento feliz corriendo, estoy viviendo una experiencia alucinante nunca anteriormente vivida. La propuesta del gran Yosu ha resultado ser un gran éxito.
A medida que ascendemos la luz del día también va lentamente progresando. Vamos apagando los frontales. Los paisajes y las vistas que se van abriendo delante de nuestros ojos son sencillamente espectaculares. A medida que la intensidad de la luz del día va aumentando, o lo que es lo mismo, a medida de que la fuerza de la oscuridad va disminuyendo, la concatenación de paisajes, sensaciones, emociones es una autentica pasada. Hay que vivirlo!
Continuamos ascendiendo. Aproximadamente a los 1300m de altura la situación cambia radicalmente. La cima del Gorbea se encuentra cubierta de una intensa y fría niebla. Empezamos a notar los fuertes azotes del viento helado, siempre presente en el Gorbea. El precioso fino manto de nieve, se ha convertido en una gruesa capa que llega hasta las rodillas. El gran Juanjo abre huella. Los demás siguiendo sus pasos en fila india, soportando la niebla y el viento. La espesa niebla no deja ver más allá de 20 metros. Hasta estar casi encima no somos capaces de divisar nuestro ansiado objetivo: La gran Cruz del Gorbea, con su “Gorbeako Ama” en su base, ambas totalmente cubiertas por unos enormes carámbanos de hielo en dirección horizontal debido al viento. Una imagen inolvidable. En la cima, tal como se dice en estos casos, “maricón el último”. Beso a la Virgen, foto de rigor (ya sabeis el dicho: no foto, no cima) y cagando leches corriendo para abajo. No sin antes felicitar al gran Alberto por su pérdida de virginidad ante el Gorbea. Era su primera ascensión al Gorbea y estoy seguro que no la olvidará fácilmente. Zorionak Alberto!
Comenzamos el descenso. Una vez salidos de la espesa niebla, unos tímidos rayos de sol permitieron que nuevamente nuestros ojos pudieran disfrutar, gozar, de nuevas y espectaculares vistas. Un autentico placer. El descenso lo hacemos bastante rápido y durante el mismo, empiezo a notar molestias en el abductor de mi muslo derecho, debidas a un tirón producido hace unas semanas jugando un partido de fútbol. El gran David también tiene algunos problemas con sus gemelos. Tras 40-45 minutos de veloz descenso llegamos a las canteras de Murua. Serían las 9.15h de la mañana.
Es en este momento donde, lamentablemente, el grupo se fracciona. El gran Alberto quiere asistir a la clase técnica de Ciro Tobar y el gran David, debido a sus problemas musculares decide no continuar. El gran Yosu y el gran Juanjo lo tienen claro: ascensión al Oketa, bajar hacia Etxaguen y vuelta a Murua. Yo tengo grandes dudas: Me molesta el abductor pero me encuentro muy bien de ganas y fuerzas. Decido continuar a pesar de las molestias. Tal como luego se verá en la 2º parte de la crónica, fue una mala decisión. En definitiva: el gran Alberto y el Gran David para Murua, y el gran Yosu , el gran Juanjo y el menda lerenda para el Oketa.
2ª parte. Ascenso al Oketa, descenso a Etxaguen y vuelta a Murua.
Según el gran Yosu los datos finales del trail fueron: 26km, 1478m de desnivel +, 1456m de desnivel -, y 2934m de desnivel acumulado. Madre mía, yo no había hecho algo así en la vida. Y eso, mi cuerpo lo acusó:
Comencé el ascenso al Oketa con buenas sensaciones. El ascenso empieza con una primera cuesta terrible, muy exigente y bastante larga. La superé bastante bien y además el abductor apenas ya me molestaba. Pero a medida que íbamos ascendiendo, a eso de la mitad de la ascensión, las sensaciones ya no eran tan buenas. Mis piernas no conseguían avanzar con la rapidez y frescura que mi mente quería. Ay amigo mío …. el Gorbea siempre pasa factura! Poco a poco, cada vez me iba retrasando más y empecé a tener sensaciones de falta de fuerzas. En ese momento llevábamos ya 18 km en las piernas y un desnivel considerable. Yo creo que me estaba entrando una pájara….. Pero allí estaban el gran Juanjo y el gran Yosu. Una barrita milagrosa, abundante liquido y unos grandes ánimos hicieron que, sin más contratiempos pudiera alcanzar la cima del Oketa. En la cima un poco de descanso, más comida, más bebida, más ánimos y para abajo. Una vez más gracias Juanjo, gracias Yosu.
El descenso bastante bien, a no ser por un par de paradas para estirar debido a que se me estaban subiendo los gemelos. Mi cuerpo estaba acusando el esfuerzo realizado, ahora, el abductor que tanto me había hecho dudar en las Canteras, de maravilla. Como podeis apreciar, en esta parte de la crónica no hablo de vistas maravillosas y paisajes espectaculares. Seguro que los habría, pero mi mente no estaba para eso. Todo lo contrario: mi pensamiento solamente se centraba en sufrir, aguantar y luchar por llegar a la meta. El descenso no fué ni mucho menos, tan rápido como el del Gorbea pero con un ritmo bueno llegamos a Etxaguen.
El recorrido previsto era hacer el tramo entre Etxaguen y Murua por monte. Yo, debido a mi estado, prefiero hacerlo por carretera (2km sin ninguna dificultad) y ruego al gran Yosu y al gran Juanjo que ellos continúen según lo previsto y que sigan por el monte. Sigo corriendo dos kilómetros más, los últimos ya, y así, por fin, medio apajarado, medio acalambrado, sufriendo, pero feliz, consigo llegar a la meta. Lo logré! Mis sensaciones ahora son de alegría, ha merecido la pena! Llegan el gran Juanjo y el gran Yosu a toda velocidad. Pletóricos. Han debido hacer estos últimos kilómetros a un ritmo brutal.
Yosu, Juanjo, unos makinas, grandes,grandes.
Sin más, esperando que llegue ya la próxima salida, un fuerte abrazo para todos aquellos que gozais con el deporte y con la montaña. Nos vemos corriendo por el monte.
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