A Barcelona que nos fuimos el sábado Carlos, Manu, Fran y un servidor.

Recogida del dorsal y visita obligada a todos los stands (este año había muchos de trail), cual es mi sorpresa que allí están los de la ultra de Andorra. Le empiezo a meter la chapa a una de las que estaba allí sobre lo que nos habían hecho el año que fuimos y de repente llama a uno de dentro de la carpa y allí aparece: “EL AMIGO DE PABLO” el organizador al que casi le suelta una tollina en Andorra. En la feria nos encontramos Juanjo Mateo otro corredor de 42195.es con el que coincidimos en el maratón de Berlín.
La tarde del sábado cayó una chaparrada de escándalo. Si llega a caer el domingo a la mañana el menda se hubiera quedado en la cama, después de estar 2 meses entrenando con agua no aguantaba otra chaparrada más

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Llega el domingo a la mañana y hace una temperatura perfecta para correr y ni una gota de agua, además el asfalto estaba fresco para que no se calentaran las zapatillas

, como siempre llegamos tarde a la consigna y casi sin calentar entro en el cajón. Me pongo por la mitad para no salir delante y no dejarme llevar.
Pistoletazo de salida y fuera nervios, los primeros dos kilómetros esquivando al personal. Sigo sin entender a la gente que sale delante en los cajones cuando no van a hacer tiempo ni de coña (ya puede ser por lesión o dorsal prestado o que como no hay que acreditar marca ponen que van a hacer 3 horas), deberían darse cuenta de que entorpecen a los demás. Los primeros kilómetros salgo tranquilo, miro el gps y me marca los kms 400 metros antes de los reales, así que me pasé todo el maratón haciendo el cálculo del ritmo medio de cabeza y siguiendo las indicaciones de Tortxu “sigue la línea azul”.
En el kilómetro 14 empiezo a sentir un dolor en el gemelo izquierdo, en el llano lo aguanto, en las bajadas casi no me duele pero sí en las largas subidas (que las tiene este maratón). Cuando voy por el 18 la cosa va a peor porque empieza a picar para arriba el terreno y me duele cada vez más (me venía a la cabeza Bastida y Mr. Petato

), consigo pasar el medio maratón y veo que si hago el mismo tiempo en el segundo medio tenia MMP. Hasta el 32 no desaparecen los dolores, cuando intento subir el ritmo y forzar un poco me duele cada vez más y me hacen parar un par de veces a estirar. A partir del 32 no sé porque pero el dolor disminuye, miro a mi derecha y en la camiseta de un corredor leo “eutsi gogor” me da un subidón y me acuerde del gran Zulle. Paso el muro y pienso que si el dolor no va a más acabo bien el maratón. Llegan los 2 últimos kilómetros y se hacen durísimos porque son en subida, entro en meta con la lengua fuera y reto conseguido MMP.

Ahora toca preparar los retos montañeros de este año.